La Casa

Bienvenidos

Este es un hogar familiar, con vida, de historias, de afectos y de experiencias indecibles. Aquí, el tiempo no conoce prisas, la paz encuentra su lugar seguro y el verde de la naturaleza rodea los corazones y los ojos de aquellos que aquí llegan y que por aquí se quedan. Este es el nuestro  lugar que deseamos tanto compartir con ustedes. Es el secreto de la inmensidad de un aire tan puro, que logra libertar  de amarras los pensamientos de quien aquí busca el descanso. Es en este refugio que yo, Maria João, y mi madre, Maria Armanda,  os recibirán, buscando contribuir para que encuentren, aquí, todavía más de lo que ha motivado vuestra venida. Buscaremos ser cómplices para que vuestro tiempo aquí sea sentido como uno de los más ricos y fructíferos que podrían  tener. Este siempre ha sido el sueño de mi madre y, ahora, también es el mío. Decidí abrazar esta Casa, intentando también hacerla vuestra casa.

Nuestra casa

Enclavada en una colina de la sierra que dio el nombre a Vila Chã do Marão, la Casa da Pedra disfruta de la ligereza de los aires límpidos y perfumados del brezo y del romero. Una Casa típica de la región del Marão, llena de historias y encantos, ubicada en una finca con 6 hectáreas –  Quinta do Valinho. Abrazada por los jardines, campos de cultivo, los pastos y un bonito bosque, lleno de rincones y  miradores, cuya ubicación secreta los hace todavía más apetecibles.
En efecto, esta finca ha sido uno legado de mis abuelos, todavía en vida, a mi madre. La pasión por la Quinta do Valinho floreció en ella mientras todavía era una niña, porque era un fruto prohibido. Se habla de una hidalga viuda con una hija única, guapísima. La jovencita se enamoró  de un primo que no le correspondió y murió de disgusto. Estos personajes, y otros, crecieron en el imaginario de mi madre, haciendo con que toda la propiedad ganara mil encantos – a causa del misterio que emanaba de las vidas secretas que han habitado la Casa da Pedra.
Esta es, sin embargo, una casa sin edad porque se sabe muy poco sobre su historia. «Nosotros ni siquiera podíamos acechar.», se acuerda a menudo mi madre, que, un día, convenció  mi abuelo a comprar las tierras de las señoras hidalgas se su niñez. «La costurera solía venir una vez al mes, y hablaba de los escondrijos del bosque. Hoy, sin mí esta casa no es esta casa, ni yo soy yo sin ella.»
Mi madre salvó la Casa da Pedra de la degradación total, cuando adhirió al turismo rural. Así, en Julio del año 2000,  Casa da Pedra abrió sus puertas al Turismo, tras una profunda recuperación del edificio y de su entorno. Más tarde, en Junio del 2004, abrió la Casa do Valinho. Esta antigua casa de caseros estaba en ruinas y fue convertida en un espacio que permite una estancia más prolongada, con posibilidad de aquellos que aquí quedan poder disfrutar de una casa de campo, con pausas para mirar hacia las estrellas. El tradicional balcón de listones de madera, con vistas al sendero es el ex-libris de esta segunda casa. Gracias a ella, la luz queda más velada y el ambiente más romántico.