NUESTROS ESPACIOS

Entrada

La entrada principal de la Casa da Pedra invita a detenerse en los  bancos antiguos, de hierro torneado, y a contemplar el  jardín y enamorar el ocaso, mientras saborea un té o degusta una copa de Porto. Podemos cerrar los ojos, que aquí sólo se escucha el canto de los pájaros.

Salas

Casa da Pedra tiene una sala de estar, con chimenea, donde el silencio y conforto del espacio invita a charlar, a los juegos de mesa o sólo al descanso. En la sala contigua, es servido, todas las mañanas. Hay, todavía, una sala de lectura, en cuyas paredes están colgadas imágenes de Amarante de otros tiempos, y donde se puede sentir el aroma de glicinias y jazmín que emana del patio. Casi todos los muebles han venido del hogar de mis abuelos, que no está muy lejos, junto a la cruz que inspiró su nombre. Mi madre los ha recuperado porque cuando los heredó la casa estaba cerrada hacía muchos años, y estaban en malas condiciones. En Casa da Pedra, los ha mezclado, sin prejuicios, no obstante los distintos matices de madera y de estilos.

DESAYUNO

Sobre la mesa del desayuno sobresalen productos frescos, de la propia finca o de los agricultores vecinos. El pan crujiente, recién sacado del horno, es característico de la zona, y las compotas son caseras, hechas con frutos de nuestra Finca. Dependiendo de la época del año y de la disponibilidad de los ingredientes, podrán degustar el pastel de carne, las tortas o los scones, siempre hechos por la mañana por mi madre. El color amarillo de los huevos revueltos, à la coque o de las tortillas no oculta su origen: las gallinas de la finca. A coronar la mesa, los arreglos de flores recolectadas en el jardín mismo allí.

Piscina

Done ahora se encuentra la piscina existía un terreno más estrecho que no era todavía el actual amplio césped, a los pies del bosque. Era constituido por pequeños surcos y ha sido necesario, por eso, robar alguna área al monte. Hoy, la zona de la piscina es uno de los locales más agradables de este espacio. La privacidad eximia de este local, el silencio casi total y los rincones que aquí se pueden encontrar, posibilitan momentos de relajamiento absoluto, donde, a menudo,  se duerme sin siquiera darse cuenta.

JARDINES

Los jardines de la Casa tienen el toque de mi madre en cada planta y en cada árbol que ella propia plantó. Las rosas de varios y raros colores, el jazmín de perfume puro y dulce, las glicinas indomables y rebeldes, el romero traído por el viento del monte y las camelias centenarias, desafían aquellos que los descubren sintiendo sus aromas y a fotografiar sus formas. Todavía, los arboles de fruto, tierno, jugoso e irregular, por crecieren libres de abonos artificiales o tratamientos químicos.

BOSQUE

El Bosque invita al descanso en sus rincones y a desvelar sus misterios. Tiene varios miradores y atrae a la descubierta  de fuentes del agua y de los nidos de los pájaros. Dadas sus dimensiones puede hacerse agradables  caminatas y ofrecer al cuerpo el oxígeno puro de los pinos y eucaliptos, y el alma con las bellas e inmaculadas  paisajes que se pueden ver de allí. Ha sido en este monte, en estas laderas, que yo crecí y donde inventé juegos sin fin, con las amigas del pueblo, de cuya compañía tanto disfrutaba.

Cocinar al aire libre

En el sendero entre Casa da Pedra y Casa do Valinho es posible dar marcha atrás en el tiempo y encontrar un horno y una barbacoa, ambos en piedra, antiquísimos, donde es posible cocinar da forma más sabrosa y natural – con el calor de la hoguera y del carbón.